martes, 24 de agosto de 2010

Estoy con el Nene y otros compañeros de militancia/trabajo en negro. Todos sentados entre la mesa grande de las señoras y la pared, yo del otro lado de la mesa.

Uno de ellos, de apellido ilustre, que demostró una singular hipocresía cuando me echaron y que quizás por esa cualidad está haciendo una rutilante carrera parlamentaria, está maquillado. Los labios pintados de rojo, los ojos bien delineados, muy prolijo, toda una señora él también.

PRINCESA MONTONERA (a los gritos): ¿Esto es que lo que querías? ¿Para esto luchabas? ¿Para conseguirle puestos en el Estado a tus amigos? ¿Para esta cosa clientelar?

(Recuerdo bien haber gritado la palabra clientelar y no haber podido armar correctamente una oración con ella).

A continuación sueño que me hago la paja y no puedo acabar.

6 comentarios:

Catalina dijo...

Esa caripela maquillada es el homenaje al grotesco. Y sin maquillaje, también.

Malena dijo...

Tu pesadilla me dejó con la sensación de haber dormido mal. ¿Por qué será que lo grotesco deja una sensación de tanta desolación? A mí me perturba más que la tragedia. Hablando de eso, estas imágenes que describís me hacen acordar al Carlitos bueno con lo de la tragedia y la farsa, la revolución y el 18 brumario, la lucha armada y la memoria de la lucha.

Malhumoretti y Neptuno dijo...

siento que es un enigmático del capitán intriga la primer parte!

la secretaria dijo...

aaaaaaa
sueños de nunca acabar
me gusta lo de clientelar con una sintáxis difusa, es perfecto
él que creo que decìs "de apellido ilustre" tiene cara de mujer barbuda

perez dijo...

Aguante el 18 Brumario!

María Eugenia Rossi Gallo dijo...

¿El de apellido ilustre tiene apellido franchute? ¿Ese se portó mal con vos? Me cago en la leche!! Fin de la inocencia... "Ya era hora!" pensarás Pérez, pero que lo parió!!