lunes, 30 de noviembre de 2015

Un momento huacho

Traje a Berlín, entre otras pocas cosas de ellos, las castañuelitas que usaba Josesito (sic) cuando estudiaba danzas españolas. A veces Tilo trata de sacarles algún sonido. Todavía son grandes para sus manos.

Una de las dos castañuelas quedó sobre mi escritorio. Es un objeto bello. Es oscura, suave, fresca. Supongo que es de madera, aunque no estoy segura. También podrían ser de hueso si existiera el hueso negro. Ya son chicas para mis manos. Pero igual puedo pasar el dedo por la correa gastada pero sólo un poco gastada, nadie diría que estas castañuelas fueron usadas hace más de cincuenta años. Josesito practicando en un patio de Caseros del que huye la luz. Argentina guardó las castañuelas y las botitas de flamenco y el traje y el misal de la Primera Comunión. Pero ella no era española ni católica. Los guardó, pienso ahora, como souvenires del ascenso social.

No tiene olor a nada la castañuela, es decir que tiene olor a mi casa.

No es como una foto o el recorte de La Razón que reproduce la carta que firma Matías Responsable Militar Columna Oeste. Este objeto estuvo en sus manos, en sus manitos, muchas horas de su infancia. Josesito, mi hermanito perdido. Vení, nadie va a encontrarte debajo de la Bettdecke de invierno que es tan gruesa, acá en mi departamento de Berlín.

Anoche miré a Tilo un largo rato después de que se durmió. Buscaba las diferencias con las fotos de Comunión de Josesito. La nariz. Y no encontré más.  

sábado, 21 de noviembre de 2015

LUCHO Y VUELVO

Me tiene loca no saber la fecha de inicio del Aerojuicio. Porque se me junta con el Retorno a la Patria.

(Ay, lo que me acaba de pasar, se me fueron los dedos y escribí Patricia en vez de Patria, ay!, lo acabo de hacer otra vez, Patricia Patricia Patricia, hola, ¿querés decir alguna cosa o puedo seguir? Gracias).

Se me junta con el Retorno a la Patria (¡muy bien!), decía, y con el ballotage que también me tiene loca, y con el miedo a no poder comprar pasajes después del domingo porque haya una devaluación, un corralito, una implosión del sistema financiero.

Lo cierto es que

LUCHO Y VUELVO

¿Retorna la Princesa Montonera a la Patria para deleitarnos con sus aventuras en la Disneylandia de los Derechos Humanos del Kirchnerismo Tardío o por el contrario para conducir a su Pueblo Montonero en la batalla contra el Mal? Lo segundo es más épico y narrativamente mucho más fácil y menos interesante. Lo primero, porfi, que sea lo primero.


viernes, 20 de noviembre de 2015

Ahora milito el post-hijismo

Una cosa divertida de la vida académica es el clima de estudiantina que se da en los congresos y talleres que duran varios días. El primer día no conocés a nadie, pero a fuerza de compartir cada minuto de las normalmente extenuantes jornadas, cada desayuno, cada almuerzo, cada cena, cada ponencia, las atrapantes y las somníferas, cada discusión apasionada (esto si hay argentinos, sino no) y cada silencio incómodo, para el momento de la despedida, el ánimo general es de micro a Bariloche. Aunque el tema de la conferencia sea siniestro, o precisamente más aún cuando lo es.

Así conocí a Patricio Pron, autor de un libro que me gusta mucho y que es primo del Diario. El suyo se titula El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, pero contrariamente a lo que el título sugiere, los papás en cuestión están vivos (grrr... siempre me da bronca que otros tengan padres). Patricio está escribiendo el prólogo para la edición española de mi libro. Ah sí, el Diario de una princesa montonera se publica en breve en España.

Lo que quería escribir acá para no olvidarlo: que hay zonas de experiencia comunes que no coinciden con las categorías con las que desde la academia, las leyes, el periodismo, se trata de dar cuenta de nosotros, los no mal pero injustamente llamados "hijos". Ah sí, ahora abjuro del término "hijis", no en vano pasaron todos estos años en los que me dediqué a tratar de desmenuzar estas cuestiones con todo el poder analítico de mi mente. Hay experiencias, decía, cualitativamente similares que desbordan, en los casos comparados que traigo a colación, nuestras condiciones de "hija de desaparecidos" e "hijo de militantes". El problema, una vez más, es el hijismo. ¿Por qué sólo nosotros somos hijos-de, si todos somos hijos de alguien? ¿Eh? ¿EH?




martes, 17 de noviembre de 2015

La tesis

Abrí este blog en el 2009 para relatar los acontecimientos vinculados al temita. Narrativamente encontró un final con el viaje a Alemania, a la ciudad con castillo en la que finalmente sólo viví un mes y trabajé cinco. No lo cerré, no me privé de escribir cuando me vino en ganas, pero nunca fue mucho.

Hoy comprendí por qué.

Porque ya no hay un acontecimiento vinculado al temita que pueda aislar de mi vida para hacerlo materia de este relato. Lo que hay, y me odio por eso, es una vida de verdad 100% atravesada por el temita. Porque lo hago for a living. Tendría que hacer el blog inverso: lo que hago cuando no estoy escribiendo la tesis, corrigiendo un artículo, intentando entender lo que sucede en el campo-ghetto del detenido-desaparecido que me acabo de enterar ayer por qué se le dice así, al detenido-desaparecido, siempre hay niveles de especialización más altos por conquistar.

Eso, un blog temita-free, sería una cuenta de instagram con fotos de Berlín y, quizás, fotos de un bebé/niño. Ah sí, tuve un hijo.

Bueno, no, 100% terrorismo de estado no.

Pero un buen porcentaje.

No sé cuánto es un buen porcentaje.
Cuánto porcentaje de horror por día se puede aguantar.
Cuán lejos se puede arrojar el horror en el día a día
para poder leer
y mirar fotos
y escribir
sin morirse, literalmente morirse
de dolor
de tristeza
sin que te vuelva como un boomerang
en forma de una niebla permanente
en la que quedan sumergidas las cosas y las personas
porque para no sufrir
hay que no sentir
así de fácil
disculpen si suena todo un poco de autoayuda
pero es una verdad clara.

Pasión y amor, escribió Marie. La última vez que sentí eso sobre mi trabajo fue acá. Me encantó mi trabajo en la universidad alemana de excelencia, fue una experiencia alucinante, a todos los colegas les mando un besito muy grande, pero pasión y amor, pasión y amor es acá.

Sin el blog no voy a terminar la tesis. Así que hola. Vine a terminar mi tesis sobre el temita acá con ustedes.


miércoles, 17 de junio de 2015

Aerojuicio 2016

A todo esto elevaron a juicio oral la causa contra los tres aeromilicos imputados por el secuestro de mis papis y cuando digo secuestro lamentablemente es literal, ése será el único cargo ((carita triste)).

Eso significa que en algún momento de 2016 viviré jornadas de gloria militonta. Declararé en el juicio, asistiré a las audiencias y miraré a los milicos y sus familias desde lo alto de mi pedestal moral y político, atenderé a la prensa nacional, internacional y extraterrestre y no faltará ocasión de elevar los dedos en V y gritar los nombres de mis papis y el consabido presente. Me habré mandado a hacer una remera con sus fotos, o unos pines, o tatoos con sus jóvenes rostros. Oh, serán días de embriaguez justiciera...

O quizás me pase lo que dure el juicio con anginas, odiando al mundo desde la cama. O quizás ni siquiera esté en Buenos Aires. Quizás lo siga a través de las redes sociales, puteando todo a la distancia, enojada si va la militoncia derechohumanística y más enojada si no va, diseccionando cada nota si las hay y prendida fuego si no hay ninguna, furiosa con Gustavo tanto si se presenta como querellante como si declara como testigo de identidad reservada, pero acá, en mi exilio verde-gris berlinés, parapetada detrás de las copas de los tilos.


* Si hay "Megacausa" puede haber "Aerojuicio". Ya se habla de T2D. No hay límites para la imaginación popular. 



sábado, 13 de junio de 2015

Caras de Exma

 Adentro de la Exma disertando sobre fantasmas de desaparecidos el día del aniversario del secuestro de mis papis, un plato. 6 de occctubre de 2012.


Adentro de la Exma. Muestra de Lucila. Marzo 2013.

En Berlín para la inauguración del museo o whatever en la Exma, Mayo 2015.

¿Cuál les gusta más? ¿La chica científica decontracté que se resiste al trajecito? ¿La artisssta que siente mucho y se pone cualquier mamarracho? ¿La víctima en pijama que la pasa mal, se saca selfie pasándola mal, le pone un filtro y la sube a instagram?

Sepa el pueblo votar. 

Berlín es una ciudad construida en medio de un bosque. Los parques, las plazas, las riberas del río y los canales, todo reverdece tan salvajemente en primavera que da la sensación de que es el cemento el que se cuela entre las grietas de lo vegetal y no al revés.

Ahora ya es verano. Anocheció dos horas antes de lo habitual. Hay tormenta. Los tilos de la avenida se sacuden con furia. 

En Berlín siempre se ve el cielo. Las calles son anchas y los edificios, bajos. El cielo casi nunca está celeste. En invierno es invariablemente gris. Todos los días. Durante varios meses. El cielo de verano es una fiesta de nubes. Hoy no. Hoy es plomizo, como dice en las novelas. 

La lluvia golpea con tanto escándalo que parece granizo. Pero no. Son gotas gordas y pesadas que el viento empuja a altísima velocidad. 


lunes, 1 de junio de 2015

Matienzo - 1

En el departamento 1 vivían tres viejos. Dos hermanas y un marido. Coca y Porota ellas, algo como Pancho él. Coca tenía un nombre normal pero Porota se llamaba Menester. Contaba, todavía muy apenada, que su padre había querido inscribirla como María Ester, pero el empleado del registro civil no lo escuchó bien o tenía un humor muy particular, y anotó Menester. Menester Martínez. Siempre le dijeron Porota. Porota era la esposa de Pancho. Ellos eran los que estaban peor. Casi no caminaban. Pancho además no oía bien. Coca, en cambio, podía cruzar a comprar pan o alguna otra cosa mínima. Nadie los visitaba. Coca era soltera, pero Porota y Pancho tenían algún hijo o hija.

En el 1 todo tenía una pátina grasienta de polvo asentado y había olor a pis. Con la abuela fuimos una sola vez en plan visita. La abuela no los quería. La abuela no quería de verdad casi a nadie, pero en general se sentía obligada a amar al prójimo; con ellos no le pasaba. Su patio lindaba con el nuestro, los dos en el fondo de un pozo de aire y luz que no ofrecía ni lo uno ni lo otro. Nuestro patio estaba más elevado. Si me paraba junto al murito que dividía los dos patios, veía la puerta de vidrio a la cocina del departamento 1 y una ventana a una habitación. Nunca había nadie en la cocina y casi nunca estaba levantaba la persiana de esa habitación que creo que era la de Porota y Pancho. Pero esa inmediatez para acceder a la intimidad de los vecinos me mantenía alejada del murito. El patio, que ya era pequeño, pasaba a ser diminuto.

Yo jugaba a hacer rebotar una pelota de tenis contra la medianera. A veces la pelota se me escapaba y terminaba entre las plantas escuálidas que sobrevivían estiradas contra el murito gracias a que mi abuela las regaba desde nuestro patio. Mi abuela quería más a las plantas que a la gente. Cuando se me escapaba la pelota, tenía que saltar de mi patio al de ellos, bajar por una pileta, golpear la puerta de vidrio de la cocina y esperar que me abrieran para volver a casa por adentro. No recuerdo por qué pero ni trepaba de vuelta de su patio al nuestro ni tampoco tocaba el timbre para entrar a buscar la pelota. Tal vez me habían pedido que no tocara el timbre para no despertar a alguno de ellos de la siesta.

Contra todo pronóstico, la primera que se rompió la cadera fue Coca. Mientras estaba internada algo le pasó a Pancho y se murió o también lo internaron. Aparecieron los hijos y se llevaron a Porota y muy pronto el departamento se vendió. El edificio ya no valía nada, pero el departamento no dejaba de ser un tres ambientes con ventanas a la calle en Colegiales, Belgrano o Palermo, según cada quien.

El nuevo propietario se llamaba Santiago. Era joven, morocho, ni lindo ni feo, un poco petiso. Trabajaba como productor o en publicidad, alguna ocupación así, moderna. Trabajaba mucho, salía a media mañana y volvía tarde a la noche. A veces traía alguna novia, pero vivía solo. Nunca se lo escuchaba, nunca se peleaba con ningún vecino ni generaba ningún tipo de problema.

La abuela tenía predilección por él. Le encantaba hacerle favores. Pagarle las expensas (porque él nunca estaba a la hora en que pasaba a cobrar el tipo de la administración), recibirle algún sobre o paquete y creo que también alguna vez le debe haber hecho algo de comer. La abuela decía: a mí me gusta estar entre la gente joven. Santiago la tuteaba y era al mismo tiempo afectuoso y distante con ella, como si le dedicara un tipo de afecto profesional. Conmigo era correcto pero prescindente. Nunca entré al departamento mientras vivió Santiago. Cuando me fui de casa, él seguía ahí. Supe que después se mudó, me parece que con alguna chica.

domingo, 31 de mayo de 2015

Meta balbuceo

y cuando todo es duda y confusión, cuando el volumen de la radiolina mental sube hasta tapar todo lo demás, cuando cada silencio y cada canción se contradicen entre sí, ahí hay que dejar hablar a las manos. Escribo con todos los dedos, descanso en asdf jklñ y con el pulgar derecho apoyado en la barra espaciadora. Así me enseñaron en el curso optativo de mecanografía que hice en primer año de la secundaria. En ese momento estaba tan convencida de que lo mío era escribir que aprender mecanografía me resultaba imprescindible. La Underwood de mi abuelo Benjamín estaba en una de las cabeceras de la mesa del -llamémosle- living comedor. Era como una piedra, como un ancla echada ahí, en ese minúsculo departamento de dos ambientes en Matienzo y Zapata.

((ACÁ PUEDE VENIR UNO DE LOS TEXTOS DE MATIENZO)).

Dejar correr la escritura a través de los dedos y que aparezcan cosas como una evocación del curso de mecanografía, cuyo examen final no rendí. Claro, ya me habían publicado un LIBRO, ya había aprendido a tipear con los diez dedos, no necesitaba el diploma. Era nerd pero no tanto.

((OTRA COSA)).

Ahora hay una mujer parada delante de una ventana. Las copas de los tilos rozan las plantas de su balcón. Se llama Laura, Olga o también La Otra. Mira el balcón, todavía en la sombra de la mañana, mira las hojas moverse con el viento fuerte. Quiere abrir la puerta y salir al balcón pero la anticipación del frío la acobarda. Tal vez no es cobardía, es más bien un estado de parálisis vital. Sufre, Laura u Olga. Es un personaje triste. Todo lo que se escriba sobre ella será aburrido. Tal vez tiene un bebé, tal vez no.

¿Y la princesa montonera? ¿Vuelve con nuevas y fabulosas aventuras? El exilio berlinés, la reparación fallida, la causa penal por la desaparición de los papis, el acoso mediático de su Rucci personal, los éxitos académicos en las principales capitales europeas, las vacaciones al azar en Bretaña o Manchester, tal vez un bebé, tal vez no, todo eso a través de los lentes rosas de la princesa montonera.

(No hay otra manera de saberlo más que ésta).



lunes, 28 de octubre de 2013

Sueño académico-militonto pasado de rosca

Sueño que estoy en Buenos Aires y tengo que tomar un micro hacia Tucumán, donde me espera @abogadapistoler, que es abogada en una Recontramegacausa. Pero no consigo pasaje, o el que consigo llega a la tarde y yo tengo que llegar a la mañana. No sé qué voy a hacer ahí, algo relacionado con el temita, obviamente. Tampoco tengo hecho el bolso. Me castigo mucho por ser tan mal organizada. Pero me entero de que Pilar Calveiro da un curso sobre terror y cine en Buenos Aires esos días y me consuelo pensando que voy a poder asistir, porque es re importante para mi investigación conceptualizar mejor el terror. 

martes, 20 de agosto de 2013

"Versión novelada"

Hace unos días pasé del susto a la indignación cuando me avisaron que Víctor Hugo Morales había abierto su programa La Mañana con un texto mío. El susto era porque imaginaba qué clase de texto mío podía haberle interesado Víctor Hugo: seguramente alguno escrito por la militonta que fui. Resultó ser peor que eso, y de ahí mi indignación. Resultó ser una ensalada de esas mal combinadas (tipo huevo y ananá) en la que se mezclaba un viejo monologuito teatral que a mi juicio envejeció mal, mi tristehistoria, el "encuentro" con "mi hermano", este blog y el libro homónimo.

A continuación, mis tuiteos al respecto, todos juntos, al estilo @CFKArgentina cuando cartonea para el facebook: 

Hola @vh590, soy la autora del monólogo teatral con el que abriste tu programa esta mañana. Me gustaría hacerte algunas correcciones. El texto no es una versión novelada del encuentro con el hermano que me robaron sino un monólogo que escribí en 2002 para Teatroxlaidentidad. Para Teatroxlaidentidad escribí una obra que sí habla del encuentro con ese hermano, pero lamentablemente no es tan popular. Seguramente porque ahí hacía foco en el personaje de la hermana y presentaba las contradicciones que ese encuentro le provocaba. La "versión novelada" del encuentro con ese hermano es la que él mismo cuenta hoy. Por fuera de ese relato hay una familia. Hace unos meses te escribí a propósito de este spot: (*) Ésa es la "versión novelada" de mi historia familiar. Ese spot difunde fotos mías tomadas en el ámbito privado. No se me pidió autorización alguna. Cuando les escribí a vos y a tu productora para pedirles que lo retiren, la respuesta fue que no era posible. Por eso me gustaría que me dieras alguna suerte de derecho a réplica, porque yo también tengo algo para decir respecto de mi historia. Me duele escuchar mi historia distorsionada y mezclada de cualquier manera con mi producción literaria, me parece poco respetuoso. Bueno, fijate, @vh590, te mando un beso.

Más tarde, la revancha:

Víctor Hugo no me quiere pero @soyingridbeck sí. En un rato salgo en @contodoalaireok por @Laoncediez. Zezeo, les aviso.

Audio de la entrevista con Ingrid Beck en la que revelo aspectos escandalosos de mi vida privada, ofrezco reflexiones novedosísimas sobre la llamada "apropiación" y los llamados "nietos" y zezeo:

Acá.

Principales repercusiones:

Ya me felicitaron mi tía y mi suegra. Que no me feliciten ellas sería como pasar por una obra en construcción y que nadie chifle.

Yapa 1: 

Una cosa que me olvidé de decir sobre los números de los "nietos": si aparece uno por año, ¿qué estamos festejando? Si el numerarlos evidencia que faltan 400, ¿a qué viene tanta alegría? Es una TRAGEDIA.
También quiero aclarar que lo de Berlín como ciudad gris era una ironía. Berlín es verde y salvaje. Por lo menos en verano. Esta última aclaración les re importaba, ¿no?

Yapa 2: 

Me recuerda @lazanguanga otro aspecto que olvidé mencionar de por qué hablar de "apropiación" no alcanza. Porque excluye a todos aquellos que se analizaron en el Bco. de Datos Genéticos y no coincidieron con ninguna familia. Ellos también son otra cara de esto que se llama mal "apropiación" y están más invisibilizados que nadie.

Yapa 3, donde derrapo, porque el derrape es salud: 

‏@lopecharly
@princesamonto zezeoza :)

@princesamonto
@lopecharly Yo avizé. El que aviza no traiziona.




(*) Este blog se rehúsa a promover la pereza de los lectores. El que quiera ver el spot en cuestión, no tiene más que pensar y guglear un poco.













lunes, 5 de agosto de 2013

Más presión sobre la Justicia

Querido Juez Rafecas:

¿Cómo estás? ¿Qué tal pasaste la feria? Espero que muy bien.

Te quería pasar este link con una investigación que están llevando adelante Miriam Lewin y un grupo de estudiantes y graduados de la Carrera de Comunicación. Capaz que no sabías de estas vinculaciones entre la RIBA y el centro de detención Virrey Cevallos, me refiero concretamente a la presencia del mismo grupo de tareas en ambos lugares. Fijate, es material ESCLARECEDOR.

Te mando un besito,

Princesa Montonera.

PD: Es todo con humor ;-)

lunes, 29 de julio de 2013

Afiches (dan ganas de balearse en un rincón)


Cruel en el cartel,
la propaganda manda cruel en el cartel,
y en el fetiche de un afiche de papel
se vende la ilusión,
se rifa el corazón...

Y apareces tú
vendiendo el último jirón de juventud,
cargándome otra vez la cruz.
¡Cruel en el cartel, te ríes, corazón!
¡Dan ganas de balearse en un rincón!

Ya da la noche a la cancel
su piel de ojera...
Ya moja el aire su pincel
y hace con él la primavera...
¿Pero qué?
si están tus cosas pero tú no estás,
porque eres algo para todos,
como un desnudo de vidriera...
¡Luché a tu lado, para ti,
por Dios, y te perdí!

Yo te di un hogar...
¡Siempre fui pobre, pero yo te di un hogar!
Se me gastaron las sonrisas de luchar,
luchando para ti,
sangrando para ti...
Luego la verdad,
que es restregarse con arena el paladar
y ahogarse sin poder gritar.
Yo te di un hogar... -¡fue culpa del amor!-
¡Dan ganas de balearse en un rincón!

Música: Atilio Stampone
Letra: Homero Expósito

 

jueves, 20 de junio de 2013

Esma ex Esma

Y un día te encontrás escribiendo un artículo acerca de una obra de teatro en el Ecunhi y de pronto leés que tu mano izquierda escribió "ex Esma" y lo tenés que dejar y te da bronca, lo vivís como una renuncia, pero es así, porque estás hablando de cosas que pasan ahí ahora y tenés que aceptar que eso no es más aquello, que es otra cosa, aunque te resulte igualmente perturbadora, aunque cada vez que entres, incluso desde la escritura, estés entrando a la Esma, porque ahora de pronto la Esma es Esma y ex Esma al mismo tiempo, nota al pie, espectralidad, etc.

miércoles, 17 de abril de 2013

Pensamiento y sentimiento

¿Qué sentís?, me preguntan.
Y yo me palpo por dentro y no encuentro nada.
No hay lágrimas, no hay bronca, no hay alegría.
Hay algo como una satisfacción, ese sentimiento de estar haciendo las cosas BIEN que ya conozco porque era el motor de mi militoncia veinteañera, y porque lo conozco le desconfío. Porque ése no es mi deseo. Pero, ¿existe, puede existir, algo como un deseo de querellar contra los milicos?
¿Qué siento?
¿Importa?
Pienso en Eugenia Sampallo Barragán, que en ocasión del juicio a sus apropiadores se negaba a hablar públicamente de lo que sentía porque no se trataba de eso.
Pienso en el pasaje que nunca encuentro de Eichmann en Jerusalén donde Hannah Arendt dice algo así como que los sentimientos de la víctima no tienen ninguna relevancia para el derecho penal.
Pienso y pienso, que me sale mucho más fácil que sentir.



Ah, bueno, detuvieron al personaje de González de este Diario, que en la vida real se llama Francisco Gómez y fue el secuestrador de mi familia y quizás también el mío.

lunes, 15 de abril de 2013

Encuentro con Cristina

Estoy otra vez en París, otra vez acompaño a Site a recibir ese premio que al final no sostuvo nunca en sus manos. Pero Site no está. Hay mucha gente en habitaciones oscuras. Está Cristina. Cristina Fernández de Kirchner. Pasamos de una habitación a otra. Ella está de pie detrás de un escritorio, como Néstor el Día de Mi Encuentro con Néstor. Alguien me la presenta, vuelve a parecerme menudita, como cuando me la presentó Site en París. Aquella vez dejé pasar la oportunidad, esta vez no voy a cometer el mismo error. Tengo poco tiempo. Le cuento muy veloz y sucintamente mis problemas: la "ley parche" que venía a corregir los errores de la 24.411, la que otorgó una indemnización para familiares de desaparecidos, contemplaba la situación de los hijos que al momento del cobro desconocían su identidad y estipulaba que en este caso las familias no quedaban subrogando al Estado, es decir que estos hijos no tenían que pedirle su parte de la indemnización a las familias sino que podían dirigir su reclamo al Estado, que así se hacía cargo de esta situación, pero ese artículo Menem lo vetó, la ley se promulgó sin ese artículo, y así se violó la voluntad de los legisladores, la suya, usted era legisladora en ese momento, usted era de los que habían pensando en la situación especial de estas familias, nuestras familias, que al final quedamos más vulnerables que todas las demás y hace siete años que mi hermano me está haciendo juicio porque la ley tal cual está lo habilita a esta interpretación, hace siete años que me embargó todo, ahora vengo de ganar en la Corte Suprema, van a citar al Estado como tercero, porque esto no es un problema entre particulares, es un problema con el Estado, que en lugar de reparar nos revictimiza, yo sé que a la larga voy a ganar, voy a llegar hasta la Corte Interamericana si hace falta y voy a ganar, pero usted podría ponerle fin a esta situación ahora.
Cristina me mira con susto. Entiendo que doy loquita con todo mi vómito verbal. Cristina se escabulle y se va. El sueño sigue por otros espacios oscuros y llenos de celebrities de la escena de los derechos humanos. 

lunes, 8 de abril de 2013

Esto es presión sobre la Justicia

Querido Juez Rafecas:
Te recontra agradezco la detención de Graffigna y espero que le agarres el gustito y sigas por toda la patota de la RIBA, rápido no sea cuestión que se profuguen, que además de un peligro es un verbo repudiable desde el punto de vista estético.
Aprovecho para contarte una historia muy emocionante protagonizada por la pequeña huérfana que fui mucho antes de ser la heroica querellante de hoy. No tendría más de seis o siete años cuando le expliqué a mi abuela Argentina que mis papis estaban muertos. Mi razonamiento era sencillo: si estuvieran vivos me vendrían a buscar, le dije. Yo sé que vos imputás por privación de la libertad, es la que te cabe y te lo recontra mil agradezco para empezar, pero fijate, si yo pude deducir que los habían matado siendo tan chiquita, vos también podés. El desafío de imputar al mismo tiempo por desaparición forzada y por homicidio, es para vos. Sé que es una contradicción, pero todo es una gran contradicción en el mundo de la desaparición forzada, es su gracia.
Te mando un abrazo y ojalá pronto me puedas decir dónde están, qué les hicieron, quién, cuándo, esas cosas que no dejan vivir.
Tuya siempre,
Princesa Montonera.



Muy pronto nuevas presiones sobre la Justicia, esta vez sobre el fuero civil y la querida Sala F de la Cámara de Apelaciones.  

martes, 2 de abril de 2013

Periodismo del espectáculo de los derechos humanos


"-¿Con su otra nieta también tuvo sus momentos de distancia?", pregunta la periodista a propósito del libro sobre Site.
"–Son momentos de crecimiento, de adolescencia, no fue fácil la vida de ninguna de ellas. Los conflictos y aprendizajes que no se hacen de manera normal, y en un momento de rebeldía en que una se la agarra con la madre, y si la mamá no está, las figuras de las abuelas ejercieron ese rol", explica la autora, empujada al borde del panelismo.
Así estamos, cada vez más cerca del piso de Intrusos.
(Hubiera preferido el living de Viviana y al cro Camilo García, pero me parece que eso ya no va a poder ser).

jueves, 28 de marzo de 2013

2x1

Estoy en un teatro, en la platea, sentada en una butaca, charlando con una amiga. Hay mucha gente del ghetto. Aparece un camarógrafo de tv y se acerca Gustavo para salir en la foto al lado mío. Se me tira encima, sonriendo para la cámara. Yo me tapo la cabeza con una sábana y digo: Dejame, tarado. Me despierto.

* * * 

Estoy con Jota en el Equipo Argentino de Antropología Forense. Encontraron los restos de Jose. Hay una cajita de chapadur parecida a aquéllas donde se guardaban las fotos originales de los desaparecidos en ***. En esa cajita, apoyada en el suelo, están los huesos. Los toco, no me dan asco. Hay también un documento, una especie de formulario con toda la información sobre el hallazgo. Ahí leo que el cuerpo de Jose tenía 10 balazos. Viene M., el detective forense. Me abrazo a él llorando: A mi papá le pegaron 10 balazos, a mi papá le pegaron 10 balazos, desesperada. Lloro hasta que me tranquilizo. Después veo que al lado de la caja con los restos de Jose, hay otra. Son los restos de Paty. También está el documento. Leo: el cuerpo recibió 256 balazos. Le digo a Jota: no puede ser 256 balazos, tiene que haber estallado, qué ensañamiento.

Me doy cuenta de que en la misma habitación está Gustavo. Me fastidia pero tengo que compartir esto con él. Le digo con mala onda: ahí están los huesos y un documento que explica todo, y le señalo las cajas con la cabeza. Me despierto.

lunes, 25 de marzo de 2013

(Me pongo solemne y sesuda) Sobre filiaciones y duelo

En rigor, el texto que sigue no pertenece a este blog. Pero como carezco de house organ lo pego acá.
Lucila Quieto me pidió un texto para acompañar su muestra de fotos, collages y videos "Filiación", que se inauguró el sábado pasado en el Conti. Esto es lo que pude escribir, en diálogo con esas imágenes y con los debates abiertos por el Colectivo de hijos.
La muestra se puede visitar hasta el 2 de junio y la recomiendo, si te da el cuero para entrar a la Esma, claro.



Sobre filiaciones y duelos

Poco sabemos de las múltiples maneras de experimentar la orfandad de desaparecidos y asesinados. Se nos ofrece para el consumo el estereotipo del “hijo” clase media, militante, intelectual o artista. La mayoría silenciosa de los más de catorce mil huérfanos del terror de Estado desentona con esta imagen tranquilizadora. Volver a las fotos que Lucila Quieto tomó de sí y de sus compañeros a fin de siglo, revela la manera en que esa construcción identitaria, rebelde en su momento, ha ido sedimentando en capas a las que la palabra “arqueología” les queda cada vez mejor. Aquellas fotos exhibían la necesidad de estar juntos, la imposibilidad y el artificio. Sobre todo, el artificio. ¿Qué muestran hoy, en este presente saturado de pasado, y en este lugar, la ESMA, que se resiste a devenir ex ESMA?

Como capas arqueológicas, Lucila acumula sobre su primera obra estos renovados intentos de encontrar a su padre. La filiación incluiría aquel trabajo paradójico de escarbar en la ausencia. Si hechos inéditos demandan palabras inéditas, habrá que inventar un verbo reflexivo para este filiar(se) en torno al vacío. Y habrá que duelar en lugar de hacer el duelo, porque hacer el duelo tiende hacia un final que la desaparición parece suspender indefinidamente. Duelar sin suponer un resultado, un duelo hecho, normal, sanito. Difícil discernir si Lucila se filia o duela cuando insiste: ¿cómo era mi padre y dónde está? Junto a la actualidad de estas preguntas, detecto un principio de hastío que quizás sea el mío.

La cámara de Lucila interroga a los muros de los campos de concentración y a la superficie del río, pero los muros y el río callan. Y contra ese silencio no hay nada. Ni la justicia puede ser un ideal ni un padre es todos los padres. Lucila observa y comparte los rituales de otros huérfanos pero reclama: ¿cómo era, cómo sería hoy mi padre? Sus ojos, su boca, no cualquier cuenca ni cualquier dentadura ni cualquier poema que hable de unos ojos o una boca.

Lucila juega (si se puede jugar sin alegría) a mezclar los rasgos familiares para imaginar a su padre. Nuevamente, lo que queda de manifiesto es el propio artificio. Pero esta vez Lucila apela también al grotesco, cuando compone una foto de familia monstruosa, desencajada, descoyunturada. El grotesco emerge como gesto crítico vuelto sobre la propia práctica de filiarse y duelar.


Mariana Eva Perez
Berlín, febrero de 2013